Encuentran pelicula olvidada de Chaplin


La película olvidada que hizo en Hollywood el cómico inglés Charlie Chaplin ha sido descubierta en una feria de antigüedades. Se trata de una comedia titulada A Thief Catcher (Atrapador de ladrones), rodada en 1914. La cinta llevaba tantos años perdida que se había olvidado que en ella actuaba el gran Charlot, y no aparece siquiera en su filmografía.

La cinta de diez minutos de duración, dirigida por Mack Sennett, fue descubierta por un historiador del cine estadounidense que compró una lata de películas antiguas con la marca de Keystone en una feria de antigüedades de Michigan, Estados Unidos.

El historiador, llamado Paul Gierucki, creyó en un principio que se trataba de una película más de la serie de los Keystone Cops y pasaron varios meses antes de que se le ocurriera mirarla. Cuando por fin lo hizo, su sorpresa fue mayúscula: entre unos matorrales vio cómo salía una figura vestida con un uniforme de la policía y armado con una porra, que resultó ser nada menos que Charlie Chaplin.

El cómico británico, que aparece ya con su bigote y su forma de andar característica, tiene un papel muy pequeño en el filme. Se cree es la segunda o tercera que hizo para Keystone.

En su autobiografía, el gran cómico británico escribe que, además de protagonizar algunas comedias de Keystone, hizo papeles de policía en otros filmes mudos de esa productora, pero sin dar los títulos.

Dracula (1931)

En estos tiempos de resurrección vampírica dare mi mirada atrás en busca de vampiros mejores que nos alegren nuestra sesión de cine diaria, no como esos vampirillosmedios fifi de Crepusculo y todo eso. Si ‘Nosferatu’ era una adaptación no oficial de la novela de Bram Stoker sobre el vampiro más famoso de todos los tiempos, hoy toca el turno a la primera adaptación legal de dicha obra. Aunque esto no es del todo exacto, pues la película adapta el material de la obra de teatro de Hamilton Deane y John L. Balderston que sí se basa en la obra original de Stoker, que años más tarde también sería utilizada para la versión de John Badham.

La idea inicial era reunir al equipo Tod Browning/Lon Chaney para realizar un ciclo de películas de terror en la Universal. Ambos ya habían mantenido una estrecha colaboración en la época del cine mudo con cintas del calibre de ‘El trío fantástico’ (‘The Unholy Three’, 1925), ‘Garras humanas’ (‘The Unknown’, 1927) o ‘Los pantanos de Zanzibar’ (‘West of Zanzibar, 1928). Con la revolución que supuso el cine sonoro, Browning y Chaney quisieron repetir la operación adaptando los mitos de terror más conocidos de la Literatura, pero la repentina muerte de Chaney en 1930 lo impidió. Bela Lugosi, que había interpretado al personaje en la obra teatral, salió enormemente beneficiado con un personaje que ya no le abandonaría jamás.

La historia de ‘Dracula’ nos transporta a los Cárpatos, en los que el castillo del conde Dracula se alza tenebroso sobre los temerosos habitantes que no osan acercarse. Hasta allí acude un hombre, de nombre Renfield —un cambio sustancial e inteligente con respecto a la obra, en la que es Jonathan Harker quien visita a Dracula en sus dominios— para venderle una mansión en Londres. Este tramo que dura aproximadamente unos quince minutos poseen una atmósfera irreal en la que se pone de manifiesto las enormes cualidades de Browning para los ambientes fantasmagóricos en los que realidad y ficción se dan la mano. El film goza de esta inquietante y enrarecida atmósfera en todo su prólogo y clímax final, siendo el resto quizá lo más encorsetado visualmente que ha filmado Browning.

Al film se le puede reprochar su fidelidad a la obra teatral desde un punto de vista fílmico, pues Browning queda demasiado supeditado a esa fidelidad, y hay algún momento —la conversación entre Van Helsing y Dracula donde el primero le hace mirar un espejo al segundo— en el que parece que la película es teatro filmado. Afortunadamente, Browning logra sortear los límites creados por dicha influencia gracias a la labor de su operador de cámara, Karl Freund, director de fotografía importantísimo en el cine mudo —con títulos como ‘El último’ (‘Der Letzte Mann’, F.W. Muranu, 1924), ‘Variete’ (E.A. Dupont, 1925) o ‘Metrópolis’ (Fritz Lang, 1927)— y que también sería conocido como realizador, siendo el firmante de dos joyas del cine de terror: ‘la momia’ (‘The Mummy’, 1932) y ‘Las manos de Orlac’ (‘Mad Love’, 1935).

Freund logra elegantes movimientos de cámara jugueteando todo el rato con lo que dicen los personajes y ofreciéndonos muchos pequeños acontecimientos fuera de campo. Las salidas del ataúd de Dracula son realizadas así, primero un enfoque de la caja donde se despierta el conde, barrido de la cámara que vuelve al mismo punto donde ya vemos a Dracula de pie. Esta sencilla operación logra efectos impresionantes, como si Dracula apareciera de la nada. Llama la atención el virtuosismo de Freund en secuencias como en la que se nos mete en el manicomio en que Reinfield —loco y desquiciado desde que es un acólito de Dracula, se alimenta de insectos obsesionado por el poder de la sangre— está ingresado. Una puesta en escena que combina lo gótico con elementos del expresionismo alemán y que logra sobreponerse al tono teatral del relato.

Bela Lugosi

Todo lo que de inmortal tiene una película como ‘Dracula’ se debe en buena parte a la inolvidable interpretación de Bela Lugosi, que se hizo con el papel después de barajar los nombres de John Wray, Paul Muni o Conrad Veidt. El actor, natural de Transilvania, ya había protagonizado la versión teatral en Broadway por lo que ya estaba familiarizado con el personaje. La composición de Lugosi es totalmente opuesta, en cuanto a aspecto físico se refiere, a lo realizado por Max Schreck en la película de Murnau. Si en aquella el Rey de los vampiros era literalmente un ser monstruoso, en el film de Browning resulta ser un hombre apuesto, refinado y culto, pero no por ello menos temible; a penetrante mirada del actor basta para inferir temor.

Aunque parezca mentira Bela Lugosi sólo interpretaría una vez más a Dracula; sería en la comedia ‘Bud Abbott Lou Costello Meet Frankenstein’ (Charles Barton, 1945), aunque papeles similares hizo en ‘La marca del vampiro’ (‘Mark of Vampire’, Tod Browning, 1935) o ‘The Return of the Vampire’ (Lew Landers, 1944). El actor ha pasado a la historia sólo por haber dado vida al más famoso vampiro que ha parido la imaginación, pero sería muy injusto no acordarse de sus contribuciones al género de terror en películas alejadas de la creación de Stoker. Films como ‘La legión de los hombres sin alma’ (‘White Zombie’, Victor Halperin, 1932), ‘Satanás’ (‘The Black Cat’, Edgar G. Ulmer, 1934) o ‘El cuervo’ (‘The Raven’, Lew Landers, 1935) colocan a Lugosi en la cima de un género que también le vio entrar en una decepcionante etapa de decadencia en la que dio su últimos coletazos de la mano de Ed Wood.

En ‘Dracula’ también brilla con la misma intensidad que Lugosi el actor Dwight Frye, que da vida a Reinfield. Un personaje que pasa de ser la persona más tranquila del mundo a convertirse en un loco desquiciado de nerviosa risa que transmite una gran inquietud cuando sale en escena. Edward Van Sloan, en su primera incursión en el sonoro, da vida a un hermético Van Helsing menos protagonista que en otras versiones posteriores, y Helen Chandler da vida a la guapa Mina con la que Dracula se obsesiona.

Hipnótica y fascinante, ‘Dracula’ no ha perdido ni un ápice casi 80 años después de su realización, permaneciendo como una de las cumbres del fantástico y una obra maestra más en la filmografía de Browning, uno de esos grandes olvidados.

La muerte de Pasolini es recuperada por novela gráfica


El dibujante italiano Gianluca Maconi recrea en su nueva novela gráfica, El caso Pasolini, el último día de la vida del reconocido cineasta y escritor Pier Paolo Pasolini y su sórdida muerte, cuyos hechos siguen sin esclarecerse treinta y cinco años después.


"Pasolini fascinó quizás por su anticonformismo, quizás por su condición de persona que no encajaba en ninguna definición, en ningún cliché. Él no negociaba sus ideas pero, al mismo tiempo, estaba lleno de matices", explica Maconi en una entrevista con agencias.

El día de su muerte, Pasolini concedió una entrevista al periodista Furio Colombo, salió a cenar con un amigo y dio una vuelta en coche en busca de uno de sus adorados "chicos de la calle".

El elegido fue Giuseppe Pelosi, un joven de diecisiete años, que acabaría siendo condenado por el asesinato del poeta italiano, aunque algunas voces, como la de la periodista Oriana Fallaci, mantuvieron que la muerte había sido planeada y perpetrada por más personas.

El propio Furio Colombo es autor del prólogo de El caso Pasolini, que concluye con un análisis del asesinato elaborado por el director de cine italiano Francesco Barilli.

Con unas ilustraciones de estilo "grotesco", que limitan entre "el dibujo realista y el humorístico", rico en detalles y gráfico, Maconi expone los hechos, mezclando la realidad con una visión metafórica que convierte a Pasolini en un Maharajá de la India.

"Quería reproducir el heroísmo y la estupidez de su muerte, así como la casualidad que está detrás. Es heroico, porque se sacrifica por una causa menos importante que él; y estúpido, porque olvida sus responsabilidades hacia los demás", aclara el autor.

Las viñetas, que siguen el estilo cinematográfico, se convierten en todo un "guiño" al cine del director italiano, especialmente en su página de apertura, "explícitamente inspirada" en los títulos de crédito de las películas de Pasolini.

"Me hubiera gustado haber tenido un poco más de tiempo para definir mejor a ciertos personajes, y si miro ahora algunos recursos que usé en el cómic me avergüenzo un poco, pero encuentro que todo es muy funcional y llega al lector", señala.

Una de las principales motivaciones de Maconi al enfrentarse a esta "historia negra" era que Pasolini, considerado todavía hoy un "maldito" en Italia, algo que "ni el tiempo ni el hecho de vivir en una sociedad más abierta han cambiado", no caiga en el olvido.

El cuerpo del novelista y cineasta, golpeado y atropellado, fue encontrado sin vida en Ostia (en las afueras de Roma) la mañana del 2 de noviembre de 1975. En su última entrevista Pasolini había escogido como titular la frase: "Estamos todos en peligro".

"El hecho de que no haya sobre él un juicio abierto quiere decir que todavía no se ha tomado conciencia de lo que representó", explica Maconi.

A pesar de no decantarse por ninguna teoría acerca de la muerte del poeta, ya que, dice, "no estaba allí cuando ocurrió", y porque su novela gráfica "es más una crónica que una novela en sí, donde podría escoger un final", el ilustrador considera "decepcionante" la velocidad con la que se archivó el caso.

"Me espanta especialmente la facilidad con la que este crimen se ha convertido en una crítica social estéril sobre una persona que podría habernos dado mucho más", afirma.

Marcado durante su vida por la homosexualidad y el día de su muerte por la "sordidez" del escenario, para Maconi el gran problema es que "la imagen de aquella noche" se ha convertido para muchos en la "definición" de Pasolini.

"Yo creo que él vivía poéticamente el amor por los chicos de la calle. Él vivía poéticamente todo con todas sus consecuencias, y no creo que nadie tenga derecho a juzgarlo", concluye.

Me gusta la Ciencia Ficcion y que!!!



Anoche, mientras veíamos TV con mi esposa, le mencione que había conseguido la serie Cosmos del Dr. Sagan, le contaba como yo la veía, creo que en Canal 13 cuando era pequeña, y yo, en mis infantiles neuronas, almacenaba aquella enorme cantidad de datos muy buenos que este caballero entregaba, sin contar que la música era embriagadora y te abría el neuronaje para que captaras hasta lo mas mínimo de todo, ese efecto de los sintetizadores de Vangelis y Jarre hacían maravillas en tu mente y, en mi caso, me hizo enamorarme del cosmos.


Ella, mientras yo le trataba de dar datos para ver si en algún momento de su vida había visto la serie (yo estaba re feliz), ella me dijo que era un loco de la ciencia ficción y ahí me reconocí como tal...


Es verdad, desde que vi la serie, jamás pude ver el cine con los mismos ojos, la terminación de los efectos especiales, los créditos, el soundtrack, todo.


Trate de negar mi amor por la ciencia ficción con películas comerciales, épicas, bizarras, hasta crípticas, pero no... Me gusta la ciencia ficción y que...


Por algo la primera película que vi de Kubrick fue 2001, no la Naranja Mecánica, por algo me gusta Star Wars mas allá de lo normal (cochino dinero, nunca me pude comprar la figurita de Darth Vader), ahí esta mi fascinación con Apollo 13 o con Solaris, o volverme mono de contento con Dune y con Tron y tantas otras de la misma categoría.


Si, lo reconozco, me gusta la Ciencia Ficción, al igual que el cine surrealista y el cine B, nada más.

Me sinceré conmigo mismo, ahora puedo mirar de nuevo la pantalla, por fin me asumí.

Accion!!!!


Si, lo hice...

Hace tiempo que me venia picando el bichito de hacer un blog de cine, algunos articulos de este topico ya tire en mi "blog oficial", que es una suerte de ensalada de temas que si bien, me aumenta las visitas por miles, a veces no me deja satisfecho. Creanme que esa melcocha de temas que aparentan no tener un patron alguno, si lo tienen, la no estructura, tambien puede crear limites, la no poder especializar, solo toco temas llamativos y no muy largos, para que la generacion multitarea no se me aburra y me deje sin sus minutos de poder y de viralizacion...

Los cinefilos se dan la lata de leer, se dan lata de ver por horas algo que nadie de los Multitask Boys podria pescar por mas de 12 segundos, por miedo a no ver el twitteo de ese amigo que ni le sabe ni el nombre. Un cinefilo se dara la lata de esperar que se dira en el ultimo fotograma, la ultima silaba, la ultima imagen, la ultima coma...

Esto es para aquellos que le ven sentido a Buñuel y a Jodorowsky, a los que entienden los enroques y los cameos raros de Kubrick, a los que entienden que significan 24 fps y que disfrutan de una butaca en el trasnoche.

ACCION!!!!